- III -
ALPHA avanzaba en el día bajo la niebla, tenía una brújula que la guiaba, sus pensamientos estaban en imaginar sobre como era esa gente. Sabía la descripción física de SOPHI, porque su padre le había hablado de ella, pero no sabia como eran los otros.
Sería la primera vez que vería a otras personas completamente humanas como ella, hombres y mujeres que tal vez se parecían a las ilustraciones de los libros, al único humano que había visto después del holocausto era a su padre.
La tierra se veía grande a los ojos de ALPHA, no le gustaba el espacio abierto, se había acostumbrado a estar recluida en la pequeña cueva. Tenía que seguir caminando, hasta ese momento no había conseguido nada hostil en su camino. Tenía su arma láser amarrada a su cintura y aunque nunca la había usado sabía muy bien como funcionaba.
ALPHA miró a su alrededor, algo no estaba bien, sentía que algo o alguien la miraba. Con un movimiento rápido se escondió entre unas rocas, vió detalladamente a su alrededor y notó que algo muy pequeño brillaba en medio de unas rocas distantes. No dudo, sacó su láser y disparó hacia la cosa. Y entonces, se oyó un ruido casi imperceptible como de algo que caía.
ALPHA se movió hacia atrás, para esconderse en otro sitio que la alejara del peligro, su vista estaba en el sitio hacia donde había disparado. Esperó y no captó nada. Comenzó a ponerse nerviosa, la zona donde estaba era rocosa y arenosa, había muchos sitios donde esconderse.
De repente algo asió a ALPHA de la cintura y la tiró al suelo al mismo tiempo que apretaba su cuello, lo que la impedía gritar y respirar. Sus ojos estaban completamente abiertos, escuchaba sonidos extraños a lo lejos y comenzó a sentir pavor.
Lo que la tenía agarrada poseía una gran fuerza, la tenía inmovilizada, sabía que músculos apretar para que no se moviera, no podía respirar, pensó que era su fin.
ALPHA no escuchó más sonidos y lo que la tenía agarrada la fue soltando lentamente y en un movimiento la volteó hacia sí. Podía verlo, parecía una persona, ésta colocó su dedo en su mascara haciendo la señal de que debía guardar silencio, luego señaló algo en su traje, era una insignia de la base Génesis.
Ella no podía determinar quien era la persona que estaba frente a si, pero supuso que era un hombre por su tamaño y fuerza, su máscara era distinta, era oscura y poseía un lente exterior con una vista de largo alcance.
Los hombres que componían la base científica eran cuatro: MAO, RO, SEAN y OMEGA; las mujeres eran tres: SOPHI, ETA y EVE. ALPHA se sabía sus nombres de memoria. De todos ellos sólo habían 2 personas en las que podía confiar plenamente según su padre: SOPHI y OMEGA. Transcurrieron unos momentos y luego el hombre le habló con señas.
― “¿Dónde está PHI?”
Los trajes no estaban diseñados para que se pudiera emitir sonidos, eran una segunda piel, pero tenían sensores que permitían escuchar plenamente el exterior. ALPHA sabía que en este punto no podía cometer un error que le costara su vida, dijo también por señas:
― “¿Quién eres?”
― “Soy Omega, responde a mi pregunta”
― “El está muerto y yo soy la única que puede descifrar sus teoremas”
― “Ese no era el trato, debíamos llevarlos a los dos, no nos avisaste de su muerte”
― “Estaba enfermo y ustedes lo sabían, no resistió más, ustedes llegaron demasiado tarde y ese no era el trato, debían haber llegado hacía 30 días”
― “Tuvimos problemas, debimos cambiar la ruta. ¿Tienes todo lo que necesitamos?”
― “Si”
― “Dame la mochila”
― “Te daré mi mochila de supervivencia y yo llevaré los descubrimientos de mi padre”
― “No, no podemos arriesgarnos a perderlos, eres inexperta en este ambiente”
― “No voy a arriesgarme a que me dejen”
― “No me costaría nada matarte ahora y tomar tus mochilas, así que tienes que confiar en mi, todos son responsables de su propia vida, si te pierdes no sobrevivirás llevando los descubrimientos de tu padre”
― “Yo llevo en mi mente el código para descifrar los teoremas, es un código alfanumérico de muchos dígitos, no tendrán tiempo de descifrarlos, no puedes matarme, me necesitas”
― “Esta conversación es inocua estamos perdiendo el tiempo”
OMEGA tomó por la fuerza la mochila que creyó correcta y le hizo señas a ALPHA para que lo siguiera gateando entre las rocas. Ella tenía miedo, las cosas estaban saliendo distintas a lo planeado, había sido ingenua y su vida ahora dependía de las decisiones que tomaran estas personas.
ALPHA se dio cuenta que se dirigían al punto hacia donde ella había disparado. Al llegar se encontraron a otra persona, era menuda y parecía una mujer, estaba agachada revisando una brújula destrozada que estaba en el suelo. ALPHA se dio cuenta que esa era la cosa a la que le había disparado.
La mujer comenzó a hablar por señas con OMEGA en un lenguaje que ALPHA no conocía, esto la puso más nerviosa, no sabía si la llevarían con ellos. Al terminar la conversación, la mujer asintió con la cabeza y dijo en señas:
― “Soy ETA”
ALPHA sintió alivio, ya sabía que la llevarían con ellos.
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