Ángel llegó a la azotea de aquel edificio donde vivía su ex amor. Con las piernas temblorosas se acercó a la cornisa, hasta poder mirar el vacío que quedaba antes de llegar al asfalto.
Ella no sabía si podía saltar, pero ya no tenía significado su vida (los peores momentos de un suicida son cuando sólo faltan pocos segundos para atreverse a matarse).
Eran las ocho de la noche y el cielo negro y poblado de estrellas la observaba; ella no tenía ningún motivo para vivir, se había ido detrás de un hombre que no la amaba y ya era muy tarde para volver atrás, lo dio todo por un sueño que nunca se realizó.
Ya no lo dudó más, miró hacia abajo, pensó en la muerte y se decidió a lanzarse… todo el cuerpo le temblaba, pero cerró los ojos y se tiró al vacío… pensaba que caería destrozada en el suelo duro, pero no pasó nada… una sombra la había tomado del brazo casi en el momento que sus pies despegaron del piso.
Estaba viva y no lo creía, alzó los ojos y lo vio a él, que con un solo brazo la subía a la azotea. Estando parada en el piso, sus pies no querían sostenerla, había estado a punto de morir y ahora estaba en brazos de alguien que no conocía pero que la aterraba; sin poder soportarlo… Ángel se desmayó.
Cuando Ángel despertó, se encontró en los brazos del vampiro que la había salvado; él miraba su cuello desnudo y frágil y sin pensarlo dos veces… clavó sus colmillos en ella. Ángel lo abrazó fuertemente, ya que lo que sintió no lo había experimentado nunca, era mejor que una relación carnal… eran 1000 orgasmos juntos; sentía que moría y vivía al mismo tiempo, y mientras su sangre se iba agotando y su corazón muriendo, ella creyó que tocaba el cielo con las manos. Su cuerpo se fue desvaneciendo y no sintió dolor, solo satisfacción.
Ángel bebió la sangre del vampiro… le pareció el líquido más dulce, delicioso, vital, incomparable… la tomó de sus manos como una gata hambrienta, no desperdició ni una gota, le encantó y no pudo comprender porqué antes no le era apetecible.
Ahora ella vería el mundo diferente, aprendería a vivir de la pasión y de la magia de la noche, con un único fin: matar. Y como la compasión ya no era parte de ella… escogió como primera victima a su ex amor.
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